Tres días bien aprovechados le ganan a seis días a medio gas. Es la conversación que más tenemos en recepción y la respuesta casi nunca es entrenar más.
Con tres sesiones semanales de fuerza, trabajando el cuerpo completo, se cubren de sobra las necesidades de alguien que empieza. A partir de ahí, subir a cuatro o cinco días tiene sentido cuando ya hay base y se quiere repartir mejor el volumen.
Lo que de verdad decide el resultado es la constancia durante meses y dormir lo suficiente. El músculo no crece en la sala, crece cuando descansas.